Con una "inmensa emoción", y con el deseo de "poder responder con altura y sabiduría a las oportunidades que se abren para servir a los que sufren y ser la voz de quienes no pueden expresarse", recibió la ex candidata a la presidencia de Colombia Ingrid Betancourt (Bogotá, 1961) la noticia de su distinción con el premio Príncipe de Asturias de la Concordia, que le fue concedido ayer en Oviedo. El galardón la reconoce como símbolo de la lucha por la democracia y la libertad y la distingue por "la fortaleza, dignidad y valentía" con las que se enfrentó "a seis años de injusto cautiverio" por la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), de la que fue liberada hace dos meses por una operación militar en la selva colombiana.