La cumbre del G-20 llegó y se fue. Y para la Bolsa pasó con más pena que gloria. Los principales índices europeos perdían ayer cerca del 3%. Tras el paréntesis político, la economía real y los resultados empresariales volvieron a un primer plano. La banca fue la más castigada de la jornada en todo el Viejo Continente. En España, el Santander -que desde que anunció la pasada semana su ampliación de capital lleva perdido un 18% de su valor- arrastró al resto del sector a los números rojos. Según los expertos, los inversores dan por hecho que todas las entidades seguirán por la senda de las ampliaciones.