La gran duda en Bolivia, a 48 horas del referéndum constitucional, no es si triunfará el sí, lo que se da por seguro, sino cuál será el resultado en los departamentos rebeldes en los que los prefectos (gobernadores) defienden el no. Una victoria abultada de los opositores en esos cuatro departamentos de la zona oriental del país animaría a quienes ya están anunciando que no aceptarán la aplicación del texto fundamental en sus territorios. El vicepresidente, Álvaro García Linera, salió ayer al paso de las declaraciones de algunos dirigentes regionales del opositor Comité Cívico para recordarles que si la nueva Constitución se aprueba a nivel nacional, se aplicará, como es lógico, en todo el país, sin excepciones ni excusas.