El presidente Barack Obama anunció ayer los primeros pasos para la creación de "una nueva economía de la energía" con dos objetivos simultáneos: la generación de un nuevo motor económico que impulse el empleo y el crecimiento, y la promoción de una cultura medioambientalista que sitúe a Estados Unidos en la vanguardia de la lucha contra el cambio climático. En la senda de todo lo que Obama ha hecho desde que llegó a la Casa Blanca, hace hoy una semana, esto supone una fuerte ruptura con la política de la anterior Administración y, si no queda en meros propósitos, puede abrir una nueva época en la manera en que el mundo se enfrenta a la dependencia energética y las amenazas ecológicas.