Favela Ciudad de Dios, jueves 3 de septiembre, diez de la mañana. Hace justo un año, estar apostado a esa hora en la plaza que sirve de acceso principal al suburbio carioca era sinónimo de jugarse la vida. En Ciudad de Dios, que sirvió de escenario a la laureada película que narra con descarnado realismo la espiral de violencia que viven muchas de estas ratoneras humanas, campaba a sus anchas hasta noviembre de 2008 el Comando Vermelho (Comando Rojo), una de las bandas criminales más virulentas y poderosas de Río de Janeiro.