La cumbre del G-20 en Pittsburgh estaba llamada a acordar las normas que dieran la vuelta al disparatado modelo de retribuciones imperante en los últimos años en el sector financiero. Un modelo que premió con compensaciones multimillonarias a ejecutivos que acababan de dejar bancos quebrados. No se llegó a un acuerdo para limitar los bonus, pero la batería de recomendaciones que plantea el Consejo de Estabilidad Financiera, asumidas por el club de países ricos y emergentes, sí da otras herramientas para estrechar la vigilancia. Entre ellas, la opción de obligar a los altos directivos a devolver parte de la retribución variable si una entidad entra en pérdidas.