El general Romeo Vásquez era el jefe de las Fuerzas Armadas de Honduras el día que un comando militar secuestró al presidente Manuel Zelaya y lo sacó del país en pijama. Y lo sigue siendo ahora, tres meses después, con Roberto Micheletti en el mejor sillón de la Casa Presidencial. Pero el general Vásquez sigue sin reconocer su participación en los hechos. Con una sonrisa en la boca, recita una frase que a él le suena rotunda: "Hay quien dice que fue un golpe militar. Si de verdad lo hubiese sido, yo sería ahora mismo el jefe del Estado". Sin embargo, la sonrisa se borra de su rostro cuando se le pregunta por el secreto mejor guardado de Honduras: