cocoylola » SATURDAY WET FEVER
Sábado finales de julio. Media noche. La gente iba llegando a la terraza del hotel donde se celebraba la fiesta. A un lado: una barra larga con un barman guapo y serio. Al otro, una mesa de mezclas con un dj tan concentrado en encontrar la mejor canción que parecía estar operando a corazón abierto. Y en medio, la piscina más bonita, iluminada y apetecible que habíamos visto en lo que llevábamos de verano. La fiesta prometía y así, de entrada, cumplía los requisitos de una fiesta ideal. Coco y yo dimos una vuelta de reconocimiento y saludamos a algunos conocidos. Luego nos pusimos a bailar, primero en el césped, luego encima de un altavoz. A esas alturas (literales y metafóricas) la fiesta ya estaba en pleno apogeo, y conseguimos el efecto Hamelín: una a una, se fueron ocupando todas las superficies elevadas: mesas, sillas, hamacas… Pero claro. Aún era verano. Y hacía calor. Y habíamos bailado. Y ahí delante estaba la piscina, esa enooooorme y fantástica piscina. Coco y yo nos miramos y las dos pensamos lo mismo. Ella se quitó los zapatos. Yo también. Y sin decir ni pío empezamos a bajar por la escalera de piedra que entraba en el agua sin dejar de bailar. No hace falta que os diga que aquí también se produjo el efecto Hamelín. Aunque os aseguro que ante un jurado de Miss Camiseta mojada, nosotras nos habríamos llevado el primer premio. Dont’ you think?